"...UNA VICTORIA MAS PARA LA VIDA MIA"
Testimonio anónimo, de una progenitora que fue acompañada por PROADOPCION y
quien luego de nueve meses de gestación y de rechazo, decidió al
nacer,"adoptar" a la bebé que siempre quiso dar en adopción y nos narra su
experiencia
(se transcribe este testimonio, literalmente, tal y como fue recibido.
Agradecemos, lo lean con el corazón, antes de distraerse con la forma o la
ortografía)
"No fue facil tomar la decicio que tome al principo pense en aborta me dio
miedo y averigue por internet fundaciones donde me podrian a ayudar para dar
en adopcion y fue asi como di con proadopcion auque no los conosco personal
mente en todo momento me brindaro su apayo para yo dar en adopcion a un bebe
que estaba esperando que yo no queria y queria desaserme de ello a como de
lugar.
pasaron los mese y cada dia era mas frustante y desesperante para mi ya que yo
sentia que ese bebe que estaba dentro de mi me avia aruinado mivida por
completo yo tnia una niña de 2 año era madre soltera y su papa no tenia nada
que ver con ella perdi mi trabajo por ese embarazon y no allava que hacer por
eso queria desaserme de de el o ella en ese momento
a mi megustaba mucha las fietas ya no podia ir mereprimia,me molestaba por
toda et. siempre anda de mal humor
grasia a que siempre tube el apollo de proadopcion me sentia segura por un
lado mi inquietud era como iva hacer cuando naciera ese bebe por problemas
legales
cuando llego el momento en que la niña nacio me fui con una prima que sabia lo
que yo iva hacer auque no estaba del todo de acuerdo desidio apoyarme en todo
los sentido animos,monetario y en apoyo
nacio la niña la niña cuando la vi me arepenti de todo lo que avia pasado
hable con JOSE GREGORIO DE PROADOPCION y le dije que ya no la iva a dar en
adopcion la tengo con migo y deseo superarme mas para darle de todoooooooooo
me alegra de no haberla regalado por que no se que ubiese echo de ella ahora
es una morena muy bella de cabello negro liso y ojos muy claro adoro a mis dos
hijas y ella se llevan bien.
y auque economicamente no estoy muy bien soy inmensamente feliz
y los invitos a todo lo que pudiera a adoptar aun niño que lo hiciera para ese
niño fuera feliz pero a su padres adoptivo la felicidad es enorme agalo se
sentira muy bien y se que si DIO decidio que yo la tuviera en mi braso y com
migo el meva a alluda economicamente para criarla y que no le falte nada a esa
niña que lleva por nombre VICTORIA POR ESO ES LO QUE ELLA ES EN MI VIDA UNA
VICTORIA MAS PARA LA VIDA MIA
espero que mi nombre se mantega oculto en este relato
pero que este emei silva para mucha personas que tenga el de seo de adoptar a
un niño
y a otras mujere que como yo se ven en la mala situacion que yo me vi y de
corazon si tuviera la posibilidad de crear o apoyar a otras a otras
fundaciones para uqed superen lo que yo pude superar y le dija nopp a aborto y
que quieran muchos a sus niño no importa el problema que tenga nosotras como
mujero si podemos parir o dar a luz podemos superar cualquier cosa
me gustaria asistir algun dia auna reunio de ustedes u foro
y sus intalaciones para conocer mas de ustedes y formar parte de su gran
familia gracias
auque yo en particular MESIENTO PARTE DE USTEDE
le doy las gracia a proadopcio por vivir con migo eso dia negro y llevarme
hasta la luz ya se que en la vida hay un dios que exite y que auque llueva
mucho el sol algun dia sale
yo tube 9 meses negro con tespentar em mi vida,insonio,llanto,rabia,deseo de
morir
pero lo supero y ahora lo que quiero es vivir al maximo cada segundo cada
minuto y cado hora de mi vida y estar todo el dia con mis niñas que es los mas
grande que dio me a dado en la vida es lo mas valioso que tengo y auque avese
no tengo para coprale pañales o leche busco que hacer y me las areglo me
aguantos mis ganas de llorar y resuelvo comm puedo
ese es la historia mia y deseo conpartila de forma anonima al mundo y cuando
aganla reproducion envienmela para yo dconpartila con todo el mundo lo unico
que deseo es que mi nombre ni mi correo aparesca que se hagan de forma anonima
hasta que yo asi lo desee por el vien de victoria por que no quiero q ella al
momento de crecer sepa lo que paso desde el momento que ella quiso la vidad
quiera que cresca siendo una niña nomal y feliz como otro epero sepa resperta
mi decicio buenas trade,
Juana (31 de Julio del 2009)
TESTIMONIO DE UNA COLOCACIÓN FAMILIAR (Junio 2008)
(su hija esperó cuatro años y medio, antes de poder encontralos)
"Somos una feliz pareja y hemos estado casados por más de 13 años, tenemos dos hermosas hijas biológicas de 9 y 6 años que desde que llegaron son el centro de nuestra vida. Luego de pasar por la laboriosa etapa de los bebes pequeños, decidimos retomar una idea que teníamos hace muchos años, incluso antes de casarnos, de adoptar un niño.
Bueno, les cuento como ha sido para nosotros este proceso en el que ha crecido una vez más nuestra familia. Todo empezó a finales de 2006 de aquí en adelante lo describiré por etapas:
Etapa 1. Búsqueda de información (octubre 2006).
Nosotros vivimos en Valencia, Edo. Carabobo por Internet encontré la dirección del CEDNA en este estado y fui a preguntar, allí me dieron una lista de requisitos me anotaron en un cuaderno y me explicaron que habían al menos 500 parejas anotadas y que lo que salían por año eran una 10 adopciones porque no habían niños adoptables. En general la impresión que obtuve en aquella oficina era que aquello no funcionaba pero nosotros igual queríamos intentarlo.
Etapa 2. Los requisitos (noviembre 2006 a febrero 2007)
Los requisitos eran sencillos en general copias de algún documento y los exámenes médicos que fue lo que tomó más tiempo. Sin embargo, seguí buscando información y me tope con la pagina de Proadopción y conversé con el Sr. José Gregorio quien en una larga conversación me habló del programa de colocación familiar y me dio los datos de PROFAM.
Etapa 3. PROFAM (marzo 2007)
A mediados de marzo asistimos al taller sobre colocación familiar en FUNDADA donde pudimos aclarar nuestras dudas y sobre todo entendimos que con ellos las cosas si funcionarían. Era un proceso largo pero bien estructurado así que a pesar de la complicación de viajar a Caracas decidimos optar por la colocación familiar con ellos. Los requisitos eran casi los mismos así que antes de que terminara marzo ya los habíamos consignado.
Etapa 4. La idoneidad (abril – junio 2007)
Comenzamos entonces las evaluaciones para la idoneidad. Esto tomo algo de tiempo pues las hicimos los sábados debido a que eran en Caracas. Las citas fueron: 1 con el siquiatra, 4 con la psicólogo (para cada uno) y 1 con mis niñas y finalmente la visita a nuestra casa de la trabajadora social. Esta etapa terminó a finales de junio con la cita de devolución de la sicóloga donde nos dijo que éramos aptos y que comenzaba la espera de acuerdo a nuestra solicitud.
Etapa 5. La espera (julio 2007 – Abril 2008)
Al obtener nuestro magnífico título de idóneos fijamos el perfil del bebe que queríamos: niña, entre 3 y 5 años, morenita como nosotros y sana. Y así comenzó la espera... al inicio con más ansiedad y luego con más tranquilidad, pero la verdad no se hizo larga y finalmente el jueves 3 de abril de 2008 nos llamaron para avisarnos que el martes 8 tendríamos nuestra primera presentación.
Etapa 6. La presentación (abril)
Pues el 8 a las 11:30 a.m. nos hablaron de MARITA, nos mostraron su foto y decidimos conocerla y como era de esperar fue amor a primera vista. MARITA tiene 4 años y medio y ha estado en un albergue desde que tenía solo un mes y medio de vida esperándonos.... pero por suerte para nosotros ya la encontramos.
Etapa 7. El emparentamiento (abril – junio)
Ahora viene la parte tan esperada en la que practicaremos todo lo que hemos preparado para hacer y decir a su llegada. Estamos ahora en la etapa en la que la visitamos en su institución y hasta ahora ella no nos ha podido visitar a nosotros en casa, pues para salir del distrito capital se requiere la orden de un Juez y eso aun no ocurre.
Al principio al igual que ella estábamos un poco asustados, muy emocionados y curiosos pero dispuestos a enfrentar lo que viniera para que todo funcionara y así lograr convertirnos en su familia. Actualmente la relación entre los 5 es fabulosa excepto los tristes domingos cuando ella debe regresar a su casa (su institución) a esperar a que nosotros a más tardar el jueves en la tarde la busquemos para pasar el fin de semana en Caracas donde por suerte esta viviendo mi hermana. Y así ha pasado ya el día de la madre y el día del padre ambos días desde tempranito con la angustia de que había que ir a devolverla y en la tarde las lagrimas de mi bebe.... Esperemos que esto no dure mucho más tiempo.
Etapa 8. La felicidad (junio)
Y llego el día justo en mi cumpleaños (16/06) me llamaron par informarnos que la Juez se pronuncio con la colocación a favor de nosotros. Fue una noticia impactante mucho mas de lo que había imaginado, creo que había estado administrando mis sentimientos para poder superar la etapa de pasar con ella unos días y tener que devolverla. Así que ya solo queda esperar la boleta de salida que según nos dicen los que saben debe salir esta semana...
En resumen yo diría que este último embarazo (el del corazón), que ha sido más largo que los anteriores y que en muchas etapas desespera la falta de control que se tiene, pero si se toma en cuenta que mi nueva hija nació de 4 años y medio, se podría decir que fue entonces bastante rápido. Pero sobre todo infinitamente satisfactorio, la niña es maravillosa y camina de mi mano asombrada con las cosas que para nosotros son cotidianas como los carritos de supermercado (le encantan) y aun siendo tan pequeñita esta siempre preguntando por los papeles que deben llegar para no tener que regresar a su institución. Ha pasado en solo dos meses de ser temerosa y arisca al contacto humano a no querer estar en el piso, solo quiere que la carguen, la abracen y la consientan todo el tiempo. Sin lugar a dudas vale la pena..."
Testimonio compartido por esta familia sustituta o familia de corazón de la ciudad de Valencia (Venezuela) en el contexto de la Lista de Correos "La Adopción en Venezuela" de PROADOPCION, A.C.
FELICIDAD PARA COMPARTIR
“Desde diciembre 2007 somos una familia de corazón, la conformamos mi esposo y yo, y mis bellas dos hijas de corazón. Es lo mas bello que nos ha pasado en la vida, aunque en ningún momento las hemos sentido extrañas, parecen que hubiesen nacido de nosotros.
Tenemos 15 años de casados, y entre trabajo y estudios aquí y en el extranjero, pasaron los años y los hijos no llegaron, no nos preocupamos mucho por ello, además que siempre sabíamos que contábamos con la opción de adoptar y nos parecía un camino fantástico, por eso la no llegada de los hijos no nos angustiaba de ninguna forma.
Hace aproximadamente 2 años, sentimos ya la necesidad de tener familia, nos hicimos los estudios médicos y la opción que nos dieron fue fertilización in vitro, con la cual no estamos del todo de acuerdo y tomamos la opción de la adopción.
Comenzamos por investigar todos los caminos posibles, investigué mucho por Internet, averigûé en instituciones, llamé a José Gregorio y así por fin me decidí por ir a la charla informativa en julio 2007.
Una vez que recibimos la charla, quedamos enamorados del programa y nos pusimos en marcha para los requisitos que nos pedían, y en 15 días ya los reunimos todos.
Al llevar las carpetas para iniciar el proceso en las oficinas de Profam, comenzó una experiencia maravillosa que sólo pudo ocurrir porque íbamos los cuatros en los brazos de Dios, sólo así nos podemos explicar los momentos que desde allí comenzamos a vivir.
Todo fue maravilloso, las evaluaciones fueron muy nutridas y enriquecedoras, nos sentíamos como en familia, comenzamos en agosto y ya en septiembre teníamos la idoneidad.
En octubre nos citaron a Las Villas de los Chiquiticos para presentarnos el caso. Lo que sentíamos era maravilloso, miedo, susto, amor, ilusiones, todo un conjunto de sentimientos que el corazón no dejaba de latir a millón cuando nos atendieron nos dieron la gran noticia " SON DOS NIÑAS", Y DESPUES DE LEERNOS EL EXPEDIENTE, VIMOS ENTRAR A ESAS DOS GRANDES PERSONITAS QUE CAMBIARIAN NUESTRAS VIDAS PARA SIEMPRE.
Ese día pasamos el día con ellas y a los 15 días cuando el juez dió la autorización comenzamos el proceso de vinculación.
Todo ese proceso fue maravilloso, en ningún momento sentimos algún rechazo, nosotros las estábamos buscando y ellas nos estaban esperando. El proceso de vinculación fue demasiado rápido. Las conocimos el 15 de octubre 2007 y las trajimos con nosotros definitivamente el 8 de diciembre 2007, y a partir de allí, somos una familia muy feliz.
La experiencia con ellas ha sido estupenda, desde que llegaron nos llaman mami y papi, y con la familia extendida igual, abuelo, abuela, tíos, primos, abuelita con mi abuela. Es increíble lo que hemos vivido.
De verdad parece que fueran hijas biológicas, en muchas ocasiones sentimos que han heredado características psicológicas, hábitos y hasta fenotipos de nosotros, es increíble. Una se parece a mi y la otra a mi esposo. La grande tiene 3 años y la pequeña cumplió 2 años ya con nosotros. Son maravillosas, nos han cambiado la vida. Claro también estamos super cansadosssssssssssssssssssss
Bueno, la verdad que es la experiencia más maravillosa que hemos tenido.
No tengan miedo, sólo pongan ese proyecto en manos de Dios, con mucha fe y confianza en El, lo demás viene por añadidura.
Estoy a la orden para cualquier información y ayuda, y me gustaría conocerlos y asistir a ese encuentro que quieren hacer en Caracas.
Nosotros vivimos en La Victoria - Edo. Aragua.
Saludos y besos a todos.
Dios los ilumine y los acompañe”
Nota: No revelamos los nombres de las personas que escribieron estos testimonios para respetar su privacidad.
José y yo nos casamos pensando en poder tener muchos hijos, pero mi primer embarazo se complicó por una enfermedad que los médicos llaman al inicio "preeclampsia" y cuando el proceso se agrava "eclampsia". Debido a esta enfermedad, los niños son incapaces de eliminar los tóxicos que se producen en el embarazo y se eleva mucho la tensión arterial. Yo me agravé en el octavo mes de mi embarazo y según los médicos no había muchas esperanzas de que sobreviviera, al igual que mi bebito. Y digo "bebito", pues tenía la intuición de que iba a ser un varón "igualito a su padre".
En ese estado perdí la conciencia y aunque de vez en cuando la recuperaba, volvía a perderla en cuanto me empezaban las convulsiones de nuevo. En cada uno de estos ataques se esperaba que ya no despertara más.
Ante tan pésimo estado, los médicos se reunieron y decidieron practicarme una cesárea. Era la única forma de salvar a mi niño y a mí. Me acuerdo que al entrar al quirófano me comenzó otra convulsión y que el anestesista me dijo: "¡Lucha por vivir!, ¡Lucha!" No recuerdo más. No recuperé la conciencia hasta muchas horas después.
Según me contó mi esposo, acabada la intervención, los médicos lo llamaron al quirófano para que me viera por última vez. Esta inconsciente y muy pálida. Le enseñaron también al bebé, un varón, pero le dijeron que al igual que yo tenía muy pocas posibilidades de vivir. Nos dieron 72 horas de vida; si las sobrevivíamos, sería un milagro.
Y el milagro de Dios sucedió, pues a las 72 horas recuperé la conciencia. Nunca podré olvidar la primera mirada de mi hijo. ¡Dios mío!... era igualito a su padre. Lo que angustiaba en esos momentos era el temor de que mi niño no se salvara. Lo tenían en una incubadora y era tan pequeñito..., tan indefenso... No llegaba a pesar ni 5 libras. A mí me dolía muchísimo la cabeza y el estómago; pero no me importaba sentirme tan mal, tan sólo le pedía a Dios que salvara a mi bebé.
Me inyectaron muchos medicamentos para tratar de controlarme la presión arterial. Los días pasaban y poco a poco mejoramos. Recuerdo algo que me impresionó bastante. En la misma clínica se encontraba por casualidad la matrona mayor que atendió el nacimiento de mi esposo José. Ella vino a ver a mi hijo recién nacido y cuando lo vio exclamó: "Niño que se parece al padre honra a la madre".
Eran tantos los deseos de tener más hijos, que a pesar de que sabía que corría mucho peligro, volví a quedar embarazada y a los dos años nació mi "niña bonita", Sofía. El embarazo también fue problemático, volví a enfermar de nuevo con preeclampsia, pero esta vez el tratamiento me fue mejor y me hicieron la cesárea a su debido tiempo. Sofía estuvo 33 días en la incubadora y tuvo que luchar mucho por su vida. Hoy es una linda mujer casada y con dos hijas.
En el tercer embarazo, las dificultados se agravaron y nuestro hijo murió a las 30 horas de nacido. Fue un golpe muy duro para José y para mí. Mi niño había muerto y ya no podría mecerle entre mis brazos. En ese momento pensé: "Dios mío te ofrezco este dolor tan profundo. Te doy gracias porque Antonio José se pudo bautizar y se encuentra ahora como un angelito más en el cielo. Pero mis brazos han quedado vacíos, concédeme la gracia de poder adoptar un bebé y llenar este vacío que siento."
Los años pasaron, pero a pesar de ello nunca dejé de esperar que se me concediese esta gracia. Por aquel tiempo a mi esposo le fueron bien las cosas desde el punto de vista económico y nos pudimos empezar a desenvolver en un ambiente cristiano de clase media-alta. Incluso, pudimos construir una casa muy cómoda y amplia en un barrio residencial. Pero nos faltaba algo... Me daba cuenta de que, al igual que yo, José deseaba tener más hijos, pero por la gravedad de mi estado no me era posible.
Visitábamos las diferentes instituciones dedicadas a la adopción de bebés. Aunque reuníamos los requisitos, por un motivo o por otro, pasaron trece años. Mis hijos, José Antonio y Sofía eran ya adolescentes. José continuaba al frente del negocio y yo me matriculé en la universidad para comenzar otra carrera que ayudara más en mi vida profesional.
Una mañana, inesperadamente, nos llamaron y nos comunicaron que habían recogido una niña expósita (de padres desconocidos) y nos dijeron si todavía estábamos dispuestos, podría ser la hija que tanto habíamos esperado.
Mi esposo y yo nos entusiasmamos muchísimo. Pero, primero que todo, teníamos que consultar el asunto con nuestros hijos y con la nana que lo cuidaría. Nos reunimos inmediatamente. No había tiempo que perder, ya habíamos esperado trece largos años y no nos quedaba mucho tiempo de juventud para poder hacer frente a la crianza de una nueva criaturita.
Nuestra hija Sofía fue la primera que se entusiasmó al saber la noticia, de tal forma que nos preguntó: "Papi y mami: ¿cuándo llega nuestra hermanita? ¡Que venga pronto!" Mi hijo se quedó pensativo, y al momento nos dijo: "Caray, yo pensaba que este momento nunca iba a llegar"; y agregó con una gran sonrisa: "¡Tráiganla pronto!". La nana nos prometió cuidarla y amarla como una segunda mamá. Fueron momentos de un gozo inefable, nuestros corazones palpitaban de alegría y con gran ansia esperamos la llegada a casa de nuestra hijita. Cuando apareció la traían envuelta en pañales, me la pusieron en mis brazos y toda la familia se acercó a acariciarla.
Al mirarla por primera vez experimenté la misma sensación que cuando vi por primera vez a mis hijos: ¡Dios mío! ¡Qué linda es...! ¡Cuánto amor sentía por ella...! Comprendí que esa pequeña niña siempre había estado en mi corazón. Se llamaría María, sí, como la Virgen María, a quien tanto yo le había rogado por esta hija. Sofía dijo: "María Cristina". Con ese nombre fue bautizada. En ese maravilloso momento entendí que "Dios manda a los hijos por diferentes medios; unos los pone en el vientre y otros los pone en el corazón". Es lo que suelo decir a mi hija María Cristina desde que tuvo uso de razón.
A raíz de la llegada de esta niña, ayudamos a 8 familias que estaban ansiosas por adoptar un bebé. Personalmente pude comprobar la felicidad de esos padres cuando recibían y criaban a esos bebitos enviados por Dios a sus corazones "a través del vientre" de otras mujeres.
Hoy mi hija Cristina cuenta con 18 años de edad y es una estudiante universitaria. Estos 18 años han sido de muchas alegrías y satisfacciones, pero como cualquier otra familia, también hemos tenido sufrimientos y problemas, con ella y con los otros dos hijos mayores. Nos sentimos satisfechos porque Dios respondió a nuestra petición concediéndonos esta linda hija. Ella nos ha unido enormemente y ha completado la familia, que si bien no son los doce que planeamos de novios, no deja de ser un buen número.
Durante mis años de espera comprendí el dolor que sufren todas esas "madres en potencia", mujeres que no pueden llenar sus expectativas de ser madres y que nunca podrán acariciar en sus brazos al hijo tan deseado.
Paradójicamente, sin embargo, hay otras mujeres que quedan embarazadas y que por diferentes motivos piensan que no están en la situación de poder atenderlos una vez que nazcan. Entonces optan por la falsa y más rápida "solución": el aborto. No se detienen a pensar que esa vida no les pertenece, que el aborto es un crimen, un gran pecado y que ese niño tiene derecho a nacer. No se paran a pensar que el aborto no es la "solución" ni para ellas ni para el niño; ellas lo llevarán siempre sobre su conciencia.
Es por ello que la Madre Teresa de Calcuta ha llegado a decir: "No los aborten, dénmelos a mí". Esa es la misma súplica de tantas madres, que con los brazos vacíos esperan al "hijo de su corazón".
Cuán felices podrían ser esos niños si los dejaran nacer. Y qué felices podrían ser esas madres que sufren por no poder dar a luz y que los desean adoptar como hijos con todo su corazón. Yo pienso: "Dios mío, ¡Cuántas madres hay con los brazos vacíos; pero también cuántas mujeres hay que matan a sus hijos..."
Pido a Dios para que no se cometan más crímenes contra los bebés no nacidos y que en lugar de ello se agilicen más los trámites burocráticos para facilitar las adopciones. Todos seríamos así más felices. Daríamos la oportunidad para vivir a esos niños para que puedan cumplir el proyecto que Dios tenía pensado para ellos. Haríamos felices a muchísimas madres. Y lo que es más importante; evitaríamos que muchas mujeres sientan ese peso tan horrible sobre su conciencia, el peso de haber matado a su propio hijo.
Mientras tanto, pido a Dios que esas mujeres que se han practicado el aborto se arrepientan, recurran al Sacramento de la Confesión y experimenten el perdón y la curación de nuestro Dios misericordioso. Y como dice el Santo Padre el Papa Juan Pablo II, dirigiéndose a estas mujeres en el número 99 de su maravillosa Encíclica El Evangelio de la Vida: "Os daréis cuenta de que nada está perdido y podréis pedir perdón también a vuestro hijo que ahora vive en el Señor". Ese bebé también debe el "hijo de su corazón".
Fuente: La Sra. Dolores de Jesús
ha trabajado para la organización Vida Humana Internacional.