Porque…
TODO NIÑO Y TODA NIÑA NECESITAN Y MERECEN SU FAMILIA
Todo niño y toda niña necesitan y merecen, sin distingo alguno, vivir, criarse y crecer en el seno de su familia, sea esta biológica o sea esta adoptiva.
LA FAMILIA ES EL GRUPO FUNDAMENTAL Y EL MEDIO NATURAL PARA CRIARSE
La familia es el medio natural y el grupo fundamental que mejor posibilita el desarrollo pleno y armonioso de la personalidad de toda persona.
3. ES SU DERECHO HUMANO LEGALMENTE CONSAGRADO
Porque vivir en familia es su primer y principal derecho y así está consagrado en toda nuestra legislación vigente, tanto nacional como internacionalmente. Convención Internacional de los Derechos del Niño, Constitución de la República y LOPNA.
4. LAS INSTITUCIONES O CASAS HOGARES NO PUEDEN NI DEBEN INTENTAR JAMAS SUSTITUIR A LA FAMILIA
Porque no ha existido ni existirá una sola institución o casa-hogar capaz de sustituir el rol de la familia. En pocas palabras, vivir en una casa hogar debe ser algo excepcional, transitorio y temporal.
5. LA ADOPCION ES LA SOLUCIÓN MÁS APROPIADA PARA LOS NIÑOS Y NIÑAS ADOPTABLES
Porque cuando a un niño o niña se le certifica legalmente su adoptabilidad, la adopción plena le ofrece el restablecimiento del derecho a SU familia, de una forma, integral, definitiva, permanente y adecuada. Al punto que, se restauran para ese niño íntegramente las atribuciones de la patria potestad de sus padres.
6. LA ADOPCION ES UN ACTO CONCRETO DE AMOR QUE POSIBILITA REPARAR DAÑOS Y ENMENDAR ERRORES
Le permite y le posibilita a la sociedad, a la familia de origen, a la familia adoptiva, reparar daños, corregir errores, compensar la incapacidad biológica de procrear, palear fallas humanas de una manera asertiva, acertada y en la inmensa mayoría de las veces, hacerlo felizmente. En este sentido transforma el dolor, la pérdida y la imposibilidad, en esperanza, en amor y integridad para todos.
7. LA ADOPCIÓN ES UNA FORMA MARAVILLOSA DE CONSTITUIR TU FAMILIA
Es a partir de ese acto de amor y desprendimiento, que nos hace centrarnos en el interés superior del niño, que constituimos una familia a partir del interés de ese tercero, de ese niño, niña o adolescente.
8. SER PADRE, SER MADRE SIEMPRE ES UNA OPORTUNIDAD, UN PRIVILEGIO, UN DON
Que nos permite retribuir a la humanidad, en la persona de nuestros hijos, lo mucho que hemos recibido como personas de nuestros padres, parejas, maestros, amigos y de la vida en general. Y ser padres adoptivos significa tener una mayor oportunidad, un mayor privilegio y un mayor don para dar todo lo que tenemos a nuestros hijos del corazón y velar por el bien de esa personita durante toda nuestra vida juntos.
9. ES UNA EXPERIENCIA HUMANAMENTE ENRIQUECEDORA
Adoptar siempre, en todos los casos, de una manera o de otra, nos hace mejores personas de lo que éramos cada uno o cada una, antes de adoptar. Es una experiencia de vida que nos hace aprender amar un poco más, que nos obliga a madurar, y nos hace crecer como seres humanos.
DECIDIR ADOPTAR PRODUCE DESCANSO, ALEGRÍA Y BIENESTAR
El simplemente decidir adoptar, produce en la mayoría de las personas un enorme descanso, da paz. Bien porque las personas descartan la posibilidad (y la presión social) de ser padre o madre biológicos y se abren a ser padres y madres de corazón. Es una decisión que nos reconcilia con nuestra propia e inmensa capacidad de amar. La sóla decisión nos transforma en padres y madres, sin necesidad de antes engendrar. Nos libera del sufrimiento de permanecer aferrados a nuestra genética, a nuestra fertilidad biológica y a las fantasías de lo que hubiera sido y no fue, nuestra descendencia biológica.
MAS IMPORTANTE QUE REPRODUCIRNOS O MULTIPLICARNOS ES PODER BRINDARNOS EL AMOR QUE NOS MERECEMOS.
La trascendencia es poder todos, en todo momento, pasarla lo mejor posible durante el "ratico" que duran nuestras cortas vidas. Qué mejor meta de desarrollo que garantizarle amor y familia a toda aquella persona que llegue a este planeta.
SIEMPRE AL FINAL VAMOS A DECIR: "VALIO LA PENA"
La mejor evidencia que podemos conseguir para convencer a quienes repiten una y mil veces que adoptar es difícil, es que las personas que lo hacen adecuadamente Es decir, con orientación, paciencia y perseverancia, al final todas y cada una de esas personas, declaran felices juntos con sus hijos e hijas del corazón, que "valió la pena" el proceso, la espera y todas las dificultades. Cuando se es feliz, cuando se ama, cuando se tiene una bella familia, todo se olvida y es muy fácil disculpar y perdonar, todo se hace pequeño, ante la enorme felicidad de hacerse uno padre o madre de corazón.
SENCILLAMENTE, NO HAY RAZONES PARA NO HACERLO
Más que razones para no adoptar, es posible que alguien diga que no lo requiere, o sencillamente no se plantee esa opción como para sí misma, pero fundamentalmente lo que existen son los temores, los miedos, las reservas, los prejuicios. Y todos sabemos que aunque el miedo es libre, miedos no son razones. Más cuando sabemos que nada es obligado y, en adopción se busca que todo sea lo más adecuado y justo para todas las partes.
Quien quiera saber lo maravilloso que es adoptar, no tiene sino que contactar con PROADOPCION Asociación Civil y toda la hermosa comunidad de Familias de Corazón que hacemos vida en Venezuela, para que le cuenten a Usted en primera persona, de primera mano, qué se siente adoptar, ser adoptado y formar parte de una FAMILIA DE CORAZON
Un dominio de adultos
La invisibilidad del problema y de las niñas, niños y adolescentes privados de cuidados parentales (muchos de ellos, condenados a vivir indefinidamente en instituciones residenciales) es algo que se origina desde varios factores.
Quizás lo más evidente es que ellos y ellas, desde el mismo instante en que se encuentran desvinculados de su familia de origen, les sobreviene el estigma social del abandono. En consecuencia y por definición, no tienen dolientes, tampoco voz propia y se transforman en meros objetos depositarios de protección, de cuidados e inevitablemente de lástima. Son tenidos como los hijos de nadie. Convenientemente, desaparecen los adultos responsables. Y como a la sociedad, esa realidad, le produce dolor, vergüenza e incomodidad, cualquiera que hace algo al respecto, se convierte en objeto de admiración.
Imaginemos, hasta qué punto es difícil para la sociedad el problema, que así sin más, estos niños y niñas son considerados en sí mismos como: EL PROBLEMA. Después de todo, aquello doloroso, aquello que nos avergüenza, aún sabiendo que es consecuencia o síntoma de un complejo problema, es más fácil esconderlo debajo de la alfombra. En tal sentido, las instituciones, se convierten en algo así como oportunas alfombras que permiten invisibilizar el problema equivocado. Es decir, a los niños y niñas privados de SU familia.
Pero otra de las máscaras que perversamente nos esconde la realidad que viven los niños y niñas privados de cuidados parentales, surge cuando domina la voz de los adultos. Inclusive, cuando se habla de adopción, lo cual representaría individualmente en algunos casos, una solución integral, permanente y definitiva. No obstante, allí se enmascara el problema, porque el discurso habitual sobre adopción es también un discurso de adultos, que alude a intereses, deseos, y obstáculos exclusivamente de personas orientadas a tener hijos.
No logramos desenmascarar todas las jugarretas que nos hacemos, para dejar de trabajar a favor de quien verdaderamente padece la falta o pérdida de SU familia de origen y amerita, de forma prioritaria, indeclinable y urgente SU familia, como derecho humano fundamental. Capaz de colocarle con equidad, en el status de persona y de ciudadanía que se merece.
Las personas adultas – sin complicarnos aquí con género- venimos ejerciendo el monopolio de la voz, de la atención y del dominio en la sociedad. Determinando lo relevante y desconociendo la vulnerabilidad y la vulneración de los derechos de niños y niñas. La conciencia acerca de nuestro dominio exclusivo y cotidiano, nos plantea cambios en nuestro paradigma de conducta. Es decir, indispensables, pequeños, difíciles, profundos y sucesivos actos de humildad frente a lo que es la vida, derechos, voz, intereses y necesidades de los niños, niñas y adolescentes. Porque, un mundo más compartido con niños y niñas, será un mundo más cercano a Dios, más próximo a la paz.
Soc. José Gregorio Fernández
jfernandez@proadopcion.org
Unas palabras a los indecisos y asustados
BREVE CARTA DE UNA MAMÁ DE CORAZÓN
PARA QUIENES SUEÑAN CON SERLO
"Cuando uno pasa por la etapa del emparentamiento uno tiene la posibilidad de observar algo que esta vetado a los ojos del público general. Uno obtiene un pase a ese sub mundo donde viven los niños sin familia. Yo les puedo decir desde mi experiencia que esas instituciones están llenas de niños hermosos.
Cuando las personas que nos rodean (vecinos, compañeros de trabajo, amigos y familiares) conocieron a nuestra nueva hija, uno de los comentarios más comunes fue:Pero es linda, mira es inteligente, es pilas ….. Por alguna razón que desconozco, ellos esperaban algo distinto.
Así que esta carta es para decirles que los niños que están esperando por su familia en las instituciones son maravillosos, son personitas inteligentes, cariñosas, conversadoras y ansiosas de salir de allí. Ellos son muchos y merecen una oportunidad de desarrollar su potencial en libertad y en compañía de una familia…
Así que no sientan miedo, estoy segura que para cada persona dispuesta a amar, hay un niño perfecto que lo necesita justo a Ud."
TSA/21 de Julio 2008
Usted siempre podrá
La experiencia de orientar a personas cuando acuden a PROADOPCION para conocer acerca de la adopción y nos dicen haber agotado ya todas sus posibilidades de engendrar biológicamente sus hijos, haciendo uso de técnicas de fertilidad asistida, nos ha hecho comprender el sentido de esa espera, de sus costos, de las probabilidades médicas en cada caso, de las consideraciones éticas y religiosas que se plantean, de la insensibilidad de quienes se limitan a aplicar un procedimiento clínico por encargo, del desgaste emocional, de la afectación de la sexualidad de la pareja y de toda la ansiedad de quienes deben lidiar con su "herida narcisista"
No es extraño, encontrarse con personas o parejas que han pasado décadas enteras en tratamientos de fertilidad asistida, sin obtener resultados tangibles. Viendo el rostro de estas personas y viviendo nosotros, desde hace mucho tiempo, la felicidad de haber engendrado nuestros hijos en nuestros corazones, nos preguntamos: ¿Qué tanto influye la cultura de acogimiento y adopción de nuestro entorno personal, familiar o venezolano, para que estas personas tarden más o menos, se acerquen con más o menos temor, o se planteen o no, con entusiasmo y optimismo, la opción de adoptar?
La experiencia indica que cuanto más abierto y familiarizado se está con la posibilidad de ser padres adoptivos, más fácil y menos traumático se hace tomar decisiones y atravesar los obstáculos que se presentan para lograr nuestros hijos. También observamos que quienes, la ven con naturalidad y se identifican con la adopción, ya suelen contar con referentes positivos, o casos felices en su entorno más cercano. La cultura de adopción, previene el sufrimiento: cuanto más contacto personal se tiene con la realidad de la adopción, menos propenso se está- por ejemplo- a caer en depresión al momento de enfrentar problemas de fertilidad biológica.
Nosotros solemos decir que: SIEMPRE se puede ser papá y SIEMPRE se puede ser mamá. Esto lo confirman las personas que saben que la adopción es una feliz alternativa que siempre estará allí (independientemente de su significado y su magnitud) y que siempre se puede utilizarla a voluntad, condicionando su uso o no, a nuestros problemas de fertilidad. Pues toda filiación, es sólo una decisión, sea cuales sean los medios a través de los cuales se produce la vinculación con nuestros hijos.
En pocas palabras, conociendo y manejando todas las formas posibles de hacer familia, es factible lograr que muchos hombres y mujeres, descansen en esa idea, tengan la seguridad y disfruten la plena certeza de que SIEMPRE podrán ser papás o ser mamás. Después de todo, adoptar o acoger, son una alternativa tan válida, tan artificial y tan incómoda, como una cesárea.
Dar vida y dar la vida
Aunque quizás anclada en instintos básicos, la maternidad humana es esencialmente un acto volitivo, una decisión. Sólo cuando hay adopción, se produce una verdadera y real maternidad. La maternidad nace, en ese breve instante cuando decidimos prohijar a nuestros hijos. No es un asunto meramente biológico, ni meramente moral. Es la pragmática cotidiana y ancestral del amor. Sólo, cuando la vida tiene quien la reconozca como tal y la celebre, es decir, quien la asuma como suya y se haga doliente, que tenga familia, en esa misma medida se hace sagrada, es defendida y respetada. De lo contrario, cualquier incipiente forma de vida, le puede suceder algo así, como a una hormiguita que merodea nuestro postre; transformarse de pronto, en el objeto de nuestra evidente y aplastante supremacía.
Bien sabemos que el amor puede nacer en cualquier momento, pero no por ello deja de ser una decisión de quien ama. Embarazos no deseados, no planificados, imprevistos, producto de descuidos, de fallas en métodos anticonceptivos y desde luego, producto de violaciones, no traen -ni deberían traer consigo- como causa lógica, una maternidad forzosa. Nuestros hijos son nuestra responsabilidad y nuestra maternidad o paternidad, nuestra decisión. Procrear y ser padres son cosas distintas, aunque ambas cosas, suelan ir juntas en una misma secuencia y las suelan protagonizar las mismas personas.
Procreamos y nos hacemos progenitores, desde el mismo momento en que concebimos o engendramos. Mientras, que somos padres o madres, sólo cuando asumimos como propio lo concebido, lo engendrado y respondemos por el destino de esa vida. En pocas palabras, y aunque parezca sutil la diferencia: no es lo mismo dar vida, que dar la vida por esa otra vida.
Porque dar la vida por esa otra vida, no es otra cosa que un acto de amor. Entendiendo amor como aquello que hacemos, orientado a lograr o propiciar el bien del otro. Llegando incluso a morir, a la manera que mueren las semillas que germinan.
En un acto de amor, cabe la procreación de una pareja que amándose, da vida a esa unión, encarnando en sus frutos, en esos terceros que expanden felizmente el “nosotros”. En un acto de amor, cabe la progenitora que decide dar vida y luz a ese hijo y más allá de su dolor o sus equívocos, le proporciona una familia adoptiva amorosa. En un acto de amor cabe el fértil corazón de quien adopta y hace suyo, a ese otro para garantizarle vida, haciéndose su familia.
Esto es parte vital del quehacer humano: dar vida, asumir la vida, dar la vida por los otros, por nuestros hijos, hacer de esos otros, hijos nuestros, prohijarlos. En fin, si de embarazos, maternidades y actos de amor hablamos, vale aquí la contundente y sabia expresión maya: In lake’ch (¡Yo soy otro Tu!)
Soc. José Gregorio Fernández
Editorial tomado por PROADOPCION de la Revista Entertainment del presente mes de mayo 2008 (Año 9, #104) Suscrito por su Editora, Lic. Marta Sedes.
LOS VÍNCULOS QUE SE FORJAN EN EL CORAZÓN SON INDISOLUBLES
Son bellas, elegantes, talentosas. Estamos atentos a cada uno de sus estrenos en el cine, la música o la televisión, al igual que a cualquier novedad en su forma de peinar, vestir y hasta caminar. Ciertamente, las divas del
show business nos entretienen con su arte en la misma medida que dan de qué hablar a través de la prensa rosa. Y, afortunadamente para todos, en la actualidad la gran mayoría de súper estrellas son ejemplo de humanidad, compromiso, generosidad y mucho, mucho corazón.¡Quién iba a decirnos que desde el frívolo mundillo de la alfombra roja, estas mujeres pondrían de moda la maternidad! No sólo desfilan barrigonas y glamorosísimas bajo los reflectores, o se pasean cargando su rosario de niños a cuestas sin perder ni un ápice de lozanía, sino que han llevado el hecho de ser madres más allá de la frontera biológica. Mujeres como Calista Flockhart, Nicole Kidman, Madonna, Meg Ryan, Michelle Pfeiffer, Angelina Jolie, Kate Kapshaw, Diane Wiest, Sharon Stone, Jaime Lee Curtis y María Celeste Arrarás, por citar algunas, han abierto sus brazos, vidas, corazones y hogares para acoger a niños con pocas o ninguna oportunidad de crecer en el seno de una familia, al lado de una mamá de verdad, "su" mamá. Más allá de que cualquier desprevenido pueda pensar que lo hacen por publicidad, hay que ser muy valiente para pronunciar a viva voz y en mayúsculas una palabra que todavía en demasiados lugares apenas se susurra: adopción, y haberla expuesto de manera tan positiva ante el ojo público es sumamente meritorio. Este mes en SuperCable celebramos dos años del lanzamiento de nuestro programa Conexión; dos años apoyando -en voz alta y con mucho orgullo-, la adopción, porque estamos convencidos de que es no sólo una verdadera solución para los niños en situación de riesgo, sino de que es el acto de amor más elevado que puede realizar un ser humano. A través del proyecto "Familia Para Todos" que conduce nuestra institución amiga PROADOPCION, hemos conocido una realidad ciertamente impactante, a causa de la dimensión de la problemática de los pequeños que carecen de hogar, pero también sumamente alentadora al entender que por cada chiquillo adoptable, en algún lugar existe una familia amorosa esperándolo con los brazos abiertos.
Los que trabajamos en la SuperConexión creemos que un hijo adoptado es un hijo doblemente deseado, nacido no del vientre sino del corazón y ese es un vínculo indestructible. Por eso aplaudimos a las Angelina, las Calista, las Nicole que celebran este mes su día por partida doble, porque ellas son las mejores aliadas en nuestra campaña por conectar familias.
La revista Entertainment, llega mensualmente mediante distribución propia de SuperCable, a todos y cada uno de los suscriptores de sus servicios, junto con su facturación.
En nombre de la Junta Directiva, agradecemos sinceramente a SuperCable, su identificación, compromiso, sensibilidad y el apoyo que brindan a la labor que desarrollamos desde PROADOPCION y en especial desde nuestro proyecto "Familia para Todos"
Soc. José Gregorio Fernández
Director General
PROADOPCION,A.C.
En las próximas páginas, una madre adoptiva, una madre cuidadora y una monja guía de niñas huérfanas demuestran, con su testimonio, que criar a un niño es cuestión de Dios... y no sólo de ovarios.
Por Efraín Castillo.
"Parí mis hijos con el corazón"
Loly Sanabria, madre adoptiva
Hace treinta y tres años se convirtió en madre aunque no podía
concebir. Hoy confirma con su experiencia que la maternidad es
un asunto de corazón. Ésta es la historia de una venezolana para
quien el tema de la adopción no puede seguir siendo tabú.
"Cuando eres madre tienes una conexión de piel con tus hijos,
aunque no hayan crecido en tu vientre".
Loly Sanabria y su
esposo decidieron adoptar cuando recién casados descubrieron
que para ellos era físicamente imposible procrear. Sin embargo,
su deseo de ser padres era tan grande que la limitación física
no los detuvo. Se plantearon alternativas, y la inseminación
artificial no fue una opción para ellos. A partir de ese
momento, adoptar se convirtió en el vehículo para obtener su
objetivo: tener una familia. "Nosotros queríamos un hogar y
sabíamos que aunque los niños no nacieran de mi barriga,
finalmente vendrían por otra vía, la que Dios dispusiera. Y así
fue, vinieron por la vía del corazón", comienza relatando
Sanabria con un orgullo que irradiaría a kilómetros.
La cruzada comenzó y aunque Loly quería realizar la adopción en Venezuela, las dificultades legales para lograrlo se lo impidieron. Por eso se trasladó a Colombia e inició los trámites con una fundación en Bogotá. En 1975, después de meses de trámites, le pusieron en brazos a Enrique Jorge, su primer varón. "Tenía un mes y una semana de nacido. Desde que lo vi sentí que era mi hijo, pero, al principio, lo cuidaba como si fuera un bebé prestado. A los tres días le dio una angina y cuando el médico me advirtió que su fiebre era muy alta, fue como si dentro de mí se desatara la fuerza de una leona; sentí que tenía que proteger a mi niño y que no iba a permitir que le pasara algo. Ese día yo parí a mi primer hijo".
En 1978, Loly y su esposo se convirtieron en padres por segunda vez, luego de adoptar a Claudia, pero en esa oportunidad quien la cargó en brazos fue su hermano mayor, quien ya tenía tres años. El resto es una historia que ella resume en una palabra: amor. Un amor con el que fue capaz de amamantar aun sin poder hacerlo. "Yo desvestía mi pecho, ponía la carita de mi bebé allí y le daba su tetero mientras lo mecía. Mi bebé tomaba tetero, pero sintiendo el contacto físico natural e instintivo que necesitan los niños recién nacidos". Por cierto que hace cinco años, Loly y su familia vivieron el sufrimiento del amor, cuando su hijo mayor, Enrique Jorge, murió a causa de un accidente cerebro vascular. "Fue duro, pero sentimos la paz de que lo amamos los 28 años que estuvo con nosotros físicamente, porque, por supuesto, sigue en nuestro corazón".
¿Ve diferencia entre una madre
adoptiva y una biológica?
"No. Yo no creo poder querer más a mis hijos de lo que los
quiero ni que pueda tener más o menos dedicación, más
sacrificio, más entrega, que los que puede tener una madre que
haya parido. Es como si le preguntaran a una madre que tiene
diez hijos si quiere más a uno u otro. Al asumir la "Maternidad"
con mayúscula, te estás entregando por entero, con la emoción y
responsabilidad que eso implica, porque lo haces con amor. Y el
amor de madre no es biológico ni adoptivo. Es amor verdadero.
Ahora, yo sí veo diferencia entre ser madre y ser progenitora.
La progenitora es capaz de tener una relación física y procrear.
Para la madre, los hijos son su vida".
¿Cómo deben manejar los padres el
tema de la adopción
frente a sus hijos?
"Con naturalidad, porque no hay nada raro cuando no hay nada
oculto. Desde que nacieron, yo arrullaba a mis hijos diciéndoles
que habían nacido de mi corazón, del amor de papi y mami. Y
nuestra familia es absolutamente abierta al tema de la adopción.
Los niños van haciendo las preguntas cuando creen que es
necesario y, en ese momento, hay que responderles con honestidad
y hacerles entender que tenerlos fue una bendición".
¿Qué piensa cuando ve tantos
niños abandonados?
"Siento un gran dolor. Por eso, junto a mi esposo y varios
amigos creamos Proadopción, asociación que busca facilitar este
tema en el país. Algún día tiene que haber justicia para esos
niños. Esos niños no pueden seguir siendo transparentes, alguien
tiene que ver que sus derechos están siendo vulnerados. Los
niños tienen derecho a todo y está en nuestras manos hacer que
tengan la posibilidad de una vida feliz. Mi esposo y yo les
dimos la posibilidad de un hogar a nuestros hijos. ¿Por qué
negársela a otros? Los niños no tienen derecho a estar solos".
Coordenadas
Asociación civil Proadopción Telf.: (0212) 577.39.85
Página web: www.proadopcion.org
| Bendita entre todas las hijas |
| Treinta años después de haber
llegado a los brazos de su madre, Claudia Pérez ratifica
la bendición de tener una familia. "Hay gente que duda
que soy adoptada, porque me ven parecida físicamente a
mamá o papá. ¿Cómo no voy a parecerme si soy lo que soy
porque ellos me criaron?Una amiga me dice que soy
doblemente afortunada, porque mis padres no sólo
pensaron que querían tener una hija sino que no
descansaron hasta encontrarme". ¿Qué significa tu
mamá para ti? ¿Cuál es la mayor enseñanza que te ha dejado tu
mamá? ¿Has pensado en adoptar? |
La garantía de vivir
La experiencia de acompañar y apoyar a mujeres en conflicto con su embarazo a tomar su mejor decisión, ofreciéndoles la alternativa de la adopción como una opción perfectamente válida, humana, legal y transparente, nos ha enseñado que sólo con una familia se puede garantizar la vida humana.
Únicamente, gracias a una familia que decide prohijar, que se apropia afectivamente de ese cigoto, de ese embrión, ese feto o ese niño, se hace factible y perfectamente posible, previsible y hasta deseable, el desarrollo completo de un embarazo y la maravillosa ocurrencia del nacimiento de un ser humano.
Como bien lo decía la Madre Teresa: “todos somos adoptados”. Porque a todos (o al menos a una inmensa mayoría) se nos permitió gestar en el vientre de nuestras progenitoras y luego se nos recibió y acogió como hijos (valga también decir: como sobrinos, nietos, ahijados, primos, etc) estrechando y consagrando un vínculo entre nosotros. Ese hecho, que para casi todos resulta tan natural, no deja de ser una posibilidad más, en esa decisión que tomó nuestra familia de origen. Esta decisión, la podemos apreciar desde otro punto de vista, cuando nos enfrentamos a la cruenta y siempre oculta realidad de los abortos provocados, o la de los niños y niñas privados de cuidados parentales, objeto de abandono, cuando no de maltrato, abuso o, puro y simple desamor.
Si ese ser que se gesta en el útero de esa mujer, no se le da cabida en el seno de una familia, difícilmente sobrevivirá a su gestación. Es lo que suele ocurrir -por ejemplo- en muchos casos de incestos y de malformaciones congénitas que, probablemente sólo por la vía de la adopción pueden encontrar SU familia; la que la biología no logra garantizarles. Sucede en muchos casos de embarazos producto de violación, cuando la víctima de ese delito, no logra dar cabida en su corazón ni en su vida, a ese niño no nacido y de la misma manera, a ese niño sólo le resta la esperanza de que su forzada progenitora, decida darle paso a otra familia que sí lo acoja como suyo.
Así que - en síntesis- sólo quien tiene la dicha de tener familia, tendrá también la dicha de vivir. Y ser o no ser familia de alguien, es tan sólo una decisión. Así nos lo demuestran los seres humanos a través de la historia, con el aborto, el abandono,el divorcio y el desamor hacia sus ascendientes y descendientes biológicos. Pero también nos lo demuestran, con el matrimonio, las uniones de hecho, la amistad, la solidaridad y desde luego, por medio de nobles instituciones sociales como el acogimiento familiar y la adopción plena de niños, niñas y adolescentes.
Cuando aceptamos la pertenencia de un niño o una niña a nuestra familia, le decimos sí a la vida.
Soc. José Gregorio Fernández
jfernandez@proadopcion.org
Dos caras de la invisibilidad
Dos acontecimientos noticiosos: el primero, la captura el pasado mes de octubre de un avión proveniente de Chad, con ciento tres niños y niñas abordo, supuestamente sin familia, transportados por la ONG francesa El Arca de Zoé para “salvarlos del hambre” y entregarlos a familias europeas. Acto que resultó en secuestro, fraude y tráfico de niños, ya que todos esos niños tenían su familia. Y el segundo hecho, ocurrió en Colombia hace dos semanas, con el hijo de la secuestrada y felizmente liberada Clara Rojas, Enmanuel, quien para sorpresa de todos no estaba en poder de las FARC, sino en un hogar de paso, bajo la responsabilidad del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF)
Ambos hechos evidenciaron al mundo una realidad conocida, común y hasta frecuente para quienes trabajamos en el área de infancia; pero que no deja de ser terrible y sorprendente para todos. Se trata de aquellos niños y niñas que son “justificadamente” objeto de protección, pero a quienes al mismo tiempo, paradójicamente se les viola fácilmente el derecho fundamental a permanecer, criarse, crecer y desarrollarse en el seno de SU familia.
La separación o desvinculación de niños y niñas de sus familias, ha demostrado ser una práctica usualmente dañina para el niño y la familia Particularmente en conflictos armados, catástrofes naturales, o eventos similares. Está visto que en esas circunstancias, la misma caridad humana, puede incluso contribuir a que se materialice la invisibilidad social en la que automáticamente, entra cualquier niño o niña, cuando es desvinculado de su familia y queda a merced de la protección de terceros. Verbigracia, lo sucedido tristemente en nuestra tragedia de Vargas del año 99.
El voluntarismo de muchos adultos, de órganos gubernamentales, como de no gubernamentales, quienes se asumen a sí mismos como “salvadores” les hace ser capaces, de traspasar sin ningún miramiento, la frontera que separa la inmediata y necesaria protección integral, de la vulneración, el daño e ilegalidad de una sustracción, de un secuestro, y hasta de una apropiación indebida, con sus indeseables consecuencias en pérdida, desarraigo, depresión y aislamiento.
Pero la sociedad, sigue con su especial fascinación por los mitos. Le gusta con cada “huérfano”, sentir que rescata a Moisés de las aguas. Basta – por ejemplo- que un niño o una niña estén en manos de un bienhechor o de una organización caritativa, para que automáticamente, ese niño sea invisibilizado. Convertido perversamente en un simple y privilegiado objeto de protección. Perdiendo, su estatus de sujeto de derechos, de hijo y de miembro de su familia. Perdiendo vínculos familiares, comunitarios, historia personal. En fin, su identidad. Ese niño que se encontró aislado, se le aísla aún más, cuando se le protege aisladamente de su familia. La familia como grupo y especialmente como ese derecho del niño a disfrutar de ella, es entonces menospreciada en su importancia, en su rol.
Soc. José Gregorio Fernández B.
jfernandez@proadopcion.org
Los últimos SON los primeros
En la ciudad de Caracas, centenares de niños, niñas y adolescentes esperan a que se le proporcione una familia, encontrando la alternativa familiar más apropiada para cada quien. Como toda espera indefinida, es una espera que desespera. Aún cuando estos niños se encuentran bajo la protección integral y los cuidados de casas-hogar, cada día se reconoce más y más el valor insustituible que tiene la familia en la vida de toda persona; especialmente mientras se es un niño o una niña.
Pero entre quienes esperan por SU familia, hay quienes esperan con menos “posibilidades reales” que otros. Por ejemplo, los niños mayorcitos, los grupos de hermanitos, los enfermos, aquellos con alguna discapacidad, los racialmente discriminados y los adolescentes. Sin embargo, ante la posibilidad de tomar medidas como la adopción o la colocación familiar temporal, cuando técnica y jurídicamente son ésas las medidas más recomendables, nos encontramos con la barrera de la subjetividad de toda una sociedad que, sigue mirando las posibilidades de que un niño tenga familia, como si se tratara de la colocación de un producto en un mercado. Liberalismo puro y simple: “no hay mercado para ti mijito”
De entrada, al niño mayor, al grupo de hermanos, al negrito, al discapacitado y al adolescente, le asignamos una probabilidad subjetiva menor de ser felices con SU familia. Esta visión es producto de nuestro sistema de creencias, de nuestra visión del mundo que, con el deseo siempre de tener la razón frente a la realidad, le terminamos imponiendo nuestra razón a la realidad, para así luego llamarnos arrogantemente, realistas. Cuando no dejamos un mínimo margen de libertad, para que ocurran cosas distintas a las que ocurren. Ese mínimo margen a la esperanza, a la creatividad, al amor. Simple y llanamente: al quehacer del Creador.
En esta Navidad –precisamente- queremos decir a todos quienes pecamos de este “sentido realista” absolutamente conservador y despiadado, que desde la experiencia de nuestra organización PROADOPCION y del proyecto “Familia para Todos”, tenemos hoy ante nosotros un logro que, literalmente nos obliga a revisar y desconocer los límites que hemos puesto a nuestros sueños. Amigos lectores, el ser humano no tiene límites, ni para el bien ni para el mal. Y para comenzar a creernos la parte buena, les contamos que entre los recientes procesos de vinculación de niños y niñas con SUS nuevas familias, contamos en Caracas en este momento, ya con los primeros cuatro casos de niños y niñas seropositivos (VIH +) que felizmente han encontrado SU familia y cuyas familias, felizmente encontraron a sus hijos/as. Dejándonos a todos, la desconcertante y maravillosa lección de que el amor siempre es posible y de que todo es posible con amor.
Soc. José Gregorio Fernández
jfernandez@proadopcion.org
La voz de una madre
Ayúdennos a resolver la ecuación
NIÑOS=HOGAR=FAMILIA=FUTURO
Me he permitido escribirle este mail partiendo que desde su condición de madre , de mujer o de padre podrá entender lo que vive actualmente un grupo importante de niños venezolanos que lo único que piden es tener una familia , sentir la certeza de ser queridos de manera única, especial. Y por otro lado presentarle la situación de aquellos que tenemos toda la intención e ilusión que alguno de esos niños nos de el maravilloso regalo de ser nuestro hijo. Y es que aunque algunos no lo comprendan, desde el momento que asumimos la posibilidad de la adopción, ya dejamos un espacio en nuestro corazones para albergar a ese hijo tan anhelado.
Pero lo que pudiese ser un parto maravilloso se ha convertido en una espera interminable. Es un embarazo tan pero tan largo y tan incompresible que nos llena a veces de frustraciones y desconsuelo. Nos encontramos ante niños con deseo de tener unos padres y por otro lado, padres con deseo de recibir y abrazar a ese hijo. Realmente es muy difícil entender porque razón nos colocan en caminos diferentes, cuando lo único que deseamos es encontrarnos.
Ud. seguramente siente o ha sentido un inmenso placer al darle un beso de buenas noches a su hijo, de leerle un cuento, de darle un abrazo tan pero tan fuerte, que piense que está protegido por una roca y que por lo tanto no tiene nada que temer.
Yo no se nada de leyes ni de la visión macro que está en las políticas de estado, solo sé que los niños que están en situación de abandono saben muy bien lo que quieren: “Una madre, un padre y un hogar”. Ellos quieren experimentar lo que seguramente han sentido sus hijos cuando están tristes, cuando tienen miedo, cuando no saben que decisión tomar. Ellos necesitan unos brazos que los cobijen y que el aroma del regazo de una madre los acompañe hasta sus sueños.
Le escribo todo esto porque se que puede comprender muy bien la situación, y a lo mejor si juntamos todos nuestras voces podremos conseguir que los que tienen la posibilidad de hacer algo maravilloso, sean parte del milagro de hacer que esos hijos tan anhelados lleguen por fin a casa y porque no, en estas Navidades.
Neira Villamizar
ABORTO, ABANDONO o ADOPCION
Cuando hablamos de una cultura de acogimiento y adopción, nos referimos a una cultura por la “A” de amor, es decir de vida, de familia. Se trata de propiciar una cultura en la cual se respeta la vida como realidad, desde el momento de la concepción, sea esta concepción deseada, indeseada o meramente accidental.
En el título de este artículo, el único término que humanamente puede impulsarse y construirse de verdad como una opción digna, transparente, legal, moral y éticamente indiscutible es: ADOPCION. Por cuanto, ni el aborto, ni el abandono, lo podemos abordar proactiva y responsablemente como opciones o alternativas. Ciertamente los abortos y abandonos ocurren, inclusive en un número infinitamente superior a las adopciones legales. Sin embargo -y tal vez por su proporción- las adopciones legales, son vistas con más tabú y más rubor que las opciones anteriores.
La gran reflexión es, acerca de la responsabilidad y la proactividad, desde el punto de vista ético. Es decir, desde el punto de vista del bien, de la calidad de vida y de la dignidad de las personas. No basta con no hacer el mal, estamos ineludiblemente llamados a hacer el bien. No podemos equiparar una adopción a un abandono. La diferencia, tampoco existe a priori, o por capricho, sólo la establece la proactividad, la decisión responsable, la construcción de una alternativa frente a otras tales como el aborto o el abandono (dígase también, violencia, maltrato, abuso, resentimiento, etc)
Tan es así, que en esta materia, desde la perspectiva de la doctrina de Protección Integral, ya no se habla de “decretar estado de abandono” sino de“certificar adoptabilidad”. Pero para muchos, esa adoptabilidad sigue siendo vista como un abandono disfrazado. Precisamente por falta de proactividad. Aún nos sorprendemos y seguimos sancionando más a quien da un hijo en adopción que a la mujer que aborta o a la madre que abandona. ¡Por Dios, si queremos calidad de vida, promovamos que las mujeres tengan la opción de respetar la vida, de brindarle familia a sus hijos, incluso cuando ellas mismas decidan conscientemente no ejercer su maternidad! No obliguemos, no forcemos, a la mujer a cargar con “su muchacho” como si fuera una cruz, si igual, la dejamos sola y luego, nos encontrarnos “esa cruz”, tirada en un contenedor de basura.
Proactividad y responsabilidad es romper paradigmas, en tanto impulsamos y creamos opciones que son buenas y adecuadas y no simplemente, evitamos, nos quejamos o censuramos aquellas opciones que consideramos malas o inadecuadas. La última “barrigona” que acudió a PROADOPCION nos contó que le dijo a su mamá: “-No mamá, yo no he abortado, yo estoy embarazada y sabes qué, decidí que voy a dar esta niña en adopción…sí, le voy a garantizar primero SU vida y además, le voy a garantizar que tenga SU familia”
Soc. José Gregorio Fernández
jfernandez@proadopcion.org
Optar por la vida
Diariamente en Venezuela son muchas las mujeres, niñas, adolescentes o adultas quienes, por distintas y complejas circunstancias, se encuentran de pronto en sus vidas, en conflicto con un embarazo. Estas mujeres, de la ciudad, del campo, de los barrios o de las urbanizaciones, no cuentan, no consideran, ni siquiera se pueden plantear y obviamente la inmensa mayoría de las veces no se plantean, la opción de la adopción como una alternativa más, a las drásticas, tradicionales e igualmente difíciles opciones del aborto, o la de asumir plenamente su maternidad como un acto de sacrificio o inesperada y pesada responsabilidad.
Si bien es cierto que nuestra cultura de acogimiento y adopción es aún precaria, lo más evidente, no es la ausencia o el poco significado que socialmente le venimos otorgando a la alternativa de la adopción en nuestra cultura, sino lo desasistida y sola que se encuentra la mujer venezolana a la hora de tomar una decisión tan importante. Actores tan significativos, como su familia o la comunidad religiosa en la que participa, tienden a evadir el tema, poniendo la responsabilidad exclusivamente en ella. Pero lo más grave, sin acompañarla. Debido en muchos casos, al sentido de culpa, antes que el de responsabilidad que manejamos frente a embarazos no deseados.
La precariedad de alternativas frente a ese embarazo, comenzará por superarse, en la misma medida que toda mujer, que toda ciudadana de este país pueda contar, cuente y sepa que cuenta, primero que nada: con apoyo psicológico, emocional, afectivo e información adecuada, indispensables para tomar asertivamente la mejor decisión para resolver su situación.
De modo que, para que esa mujer que está en conflicto con su embarazo, disponga de la alternativa de la adopción, y pueda ejercer más plenamente su libertad individual para decidir y elegir, debemos y tenemos socialmente el reto de construir, transparentar y sincerar la opción de vida de la adopción, por medio de cauces legales, técnicamente accesibles y humanos.
Pero primordial y prioritario es la asistencia y el acompañamiento a esa mujer en conflicto con su embarazo, quien todavía hoy se nos invisibiliza, porque no la reconocemos como sujeto que requiere apoyo, negamos la existencia de ése conflicto suyo y además la conminamos moralmente a que se debata y decida ella sola, dentro del pobre y falso dilema entre, abortar o ser madre.
Soc. José Gregorio Fernández
jfernandez@proadopcion.org
Sin amor, no hay ciudadanía
Sólo una sociedad que cuida y brinda amor a sus niños y niñas, será capaz de recrear y construir más y mejor ciudadanía. Bien se dice que: “en un mundo signado por las privaciones de cuidado, serán precarias las condiciones de posibilidad de interiorizar la noción de responsabilidad por el otro, base del ejercicio de la ciudadanía” (Villaverde, María Silvia en Rol Trascendental de la “Pequeña Democracia”)
Sólo con un entorno familiar capaz proteger la psiquis o la subjetividad de sus miembros, al punto de permitirles afrontar con identidad, cohesión y contención, dificultades como las múltiples formas de violencia, así como las pesadas cargas de la pobreza, atrincherados necesariamente esos hijos e hijas, ciudadanos y ciudadanas, en la fortaleza de sus afectos, de sus vínculos y de sus valores. Fortalezas que se consolidan, dentro un entorno social consistente y coadyuvante y que, sólo pueden replicarse de generación en generación, cuando esas mismas fortalezas se reciben, se interiorizan, se hacen parte natural del ser, en esa etapa fundante que significa la infancia. Porque, nadie puede dar lo que no recibió.
Problemas y amenazas, tales como las distintas expresiones y grados de abandono, irresponsabilidad familiar, padres y madres ausentes, violencia doméstica, maltrato y abusos infantiles, deserción escolar, explotación, embarazos adolescentes, discriminación, invisibilidad, institucionalización, son todos ellos, factores que hacen que ese rol fundamental de la familia que todos reconocemos, tienda a permanecer inerme dentro de círculos viciosos, de desprotección, de daños y de consecuencias indeseables que inhabilitan a la familia en la práctica, para cambiar radicalmente su realidad y su calidad de vida.
De allí que las políticas públicas, la legislación y en particular las políticas sociales, dirigidas a la protección de la familia, deban orientarse a favorecer las condiciones para que las familias puedan efectivamente responsabilizarse y proteger amorosamente a sus niñas y a sus niños. Para que estos, reciban las bondades y fortalezas de una mayor calidad de vida, más allá de la dimensión socio-económica, que si bien es capaz de crear la ilusión de un ascenso o movilidad social, nunca es condición suficiente para que una generación, por sí misma, rompa con estos círculos viciosos de desamor y de miseria y sea haga socialmente factible, la construcción de una nueva ciudadanía, más participativa, más generosa, más democrática, en definitiva, más feliz.
Soc. José Gregorio Fernández
Familia: Asunto de interés público
El sistema de apoyo que primariamente nos asume y brinda protección integral, contención emocional, realiza el más eficiente trabajo en la formación de nuestros valores, construye nuestra identidad, ofrece la seguridad básica de cualquier persona, nos inicia en el arte de dar y recibir afecto, es nuestra familia. La familia, mediante su compromiso e incondicionalidad, garantiza a sus miembros, especialmente a los más vulnerables, el acceso y disfrute a todo un conjunto de derechos, garantías y bienes indispensables para vivir con dignidad.
Sin embargo, en raras ocasiones, la familia se concibe como sujeto destinatario de política pública. Para la seguridad social, para las organizaciones civiles, el sistema de protección o los planes de la nación, sólo existen personas, individuos, ciudadanos y ciudadanas. Clasificados por edad, sexo y rol social que desempeñan: niños, niñas, mujeres, adultos mayores, estudiantes, trabajadores, jubilados, etc. Igualmente, los servicios y programas están departamentalizados. Esta visión fragmentada, da por descontado el funcionamiento de este sistema de apoyo constituido por quienes cohabitan, tienen proyectos de vida en común y los unen lazos de identidad, solidaridad y amor.
Sólo en materia de hábitat y vivienda, hemos visto -en Venezuela- específicamente un apoyo dirigido al resguardo y fortalecimiento de ese grupo humano, cuyos miembros se quieren entre sí, y tienen la necesidad de vivir juntos bajo un mismo techo. Obviamente, la vivienda es lugar y oportunidad para que en ella, viva felizmente el grupo familiar.
Sin embargo, empoderar y fortalecer a la familia, es darle recursos e incentivos para potenciar su capacidad y autonomía de acción responsable en el ejercicio de su rol fundamental de amor, de contención, de educación, de pertenencia, el sentido de equipo que la proyecta a futuro a través de la realización y felicidad de sus miembros. Una mujer socialista, hoy presidenta de Chile, dijo: “Queremos una buena familia para todos. Sin el afecto, la seguridad y la formación que surge de la familia no habrá comunidad fuerte (…) Queremos que todo chileno se desarrolle en el seno de uno de estos espacios de afecto y protección, pues eso nos hará, a la larga, mejores personas.”
Reflexión: ¿Cómo garantizamos con equidad, familias integradas, estables y felices para crecer dentro de ellas?
Soc. José Gregorio Fernández
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Alcaldía de
Caracas y Proadopción firmaron convenio de cooperación ABN 08/05/2007 |
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| Caracas, 08 May.
ABN.-La Fundación de Acción Social de la Alcaldía de
Caracas (Fasac) firmó un convenio con la Asociación
Civil Proadopción, con el fin de determinar la opción
familiar más recomendable para los niños, niñas y
adolescentes que se encuentran en las entidades de
atención que posee el primer ente en el municipio
Libertador. El convenio fue suscrito este martes por la presidenta de la Fasac, Sonia Alvarado, y por el titular de Proadopción, Claudio Miguel Biern Corredor. Según boletín de prensa, Sonia Alvarado manifestó que la municipalidad cuenta con cuatro entidades de atención y próximamente se abrirá una quinta, donde se encuentran niños, niñas y adolescentes, quienes reciben una atención integral pero necesitan una familia. La funcionaria destacó que en ese último aspecto se trabajará con Proadopción. 'Nosotros, con el equipo técnico, y ellos como especialistas en el área buscaremos incorporar a los niños y jóvenes, ya sea a su familia de origen, a una familia sustituta temporal o a una familia en adopción definitiva como lo establece la ley', dijo. Explicó que para la ejecución de este convenio la Fasac se compromete a suministrar toda la información de los casos que considere pertinente y Proadopción se obliga a preservar la confidencialidad en los que le sean presentados. Por su parte, el presidente de Proadopción, Claudio Miguel Biern, agradeció a la Alcaldía de Caracas por abrirles las puertas, por cuanto esta Asociación Civil busca ofrecerles familias a todos los niños, sin exclusión, a través del proyecto Familia para todos. Refirió que todos los niños necesitan disfrutar su derecho de tener un padre y vivir en familia y en ese sentido se orienta el convenio firmado con la Fasac. |

ADOP-TIPS Nº 1 Diciembre 2006
Editorial:
¡ PEDRO CAMEJO VIVE ! (*)
y está olvidado por todos en una casita hogar
“¿Cómo te explico? la indolencia es algo así como...
estar muerto y negarse a resucitar”
Anónimo
Está bien que a la gente le duela que un niño esté sin familia, que permanezca indefinidamente sin familia en una casa hogar. Pero que este mismo niño, tenga certificada jurídicamente su adoptabilidad y lleve ya más de dos (2) años sin que se le haya emparentado con nadie, es algo que además de dolor, produce indignación y vergüenza.
Pues, este caso existe y es el de Pedro Camejo (pseudónimo para resguardar al niño del estigma del olvido y la discriminación) El es morenito y es también homónimo de otro prócer popular de la independencia venezolana. Si Usted lo ve, no se imagina su condición, él ríe y juega y tiene hasta personalidad de líder. Ha requerido eso sí, de mucha estimulación, de tratamiento, pues las carencias en la vida, a veces producen huellas difíciles de superar. Pero allí está él, jugando en el patio. Pareciera ajeno a su propio drama. Esa es la grandeza de la infancia, su mandato es sencillamente, ser feliz como todo niño, aún sin saber exactamente cómo.
Pedro Camejo tiene prácticamente toda su vida institucionalizado y es adoptable, sí señor, él tiene dos (2) años con su flamante “Certificado de Adoptabilidad” expedido por la autoridad competente, por la Oficina Metropolitana de Adopciones.
La adopción en estos casos, es un mandato moral, ético, humano. Y por si cabe la duda, también es un mandato constitucional en nuestro país. A nadie, óigase bien, a nadie se le puede privar del Derecho a SU familia, y mucho menos, cuando legalmente ya se le garantiza jurídicamente de forma integral, permanente y definitiva a través de la adopción.
Aquí es cuando uno clama por responsables, por un tutelaje penal de la adopción, para quien se le posterga esta medida, sin justificación alguna. Uno clama por el cese a la desesperanza, de la discriminación, , de la lástima, de la segregación, de la exclusión social y cultural, de la minusvalía social como una condición “natural” y “legítima” en la mente de una ciudadanía que, aún le falta mucho por aprender, le falta mucho por padecer.
Pedro Camejo, amiguito, ojalá se presente muy pronto TU familia. Cuenta con nosotros. De eso precisamente se trata “Familia para Todos”, porque créenos Pedro, lo más hermoso de la vida es el amor de nuestra familia y eso a tí, aún no te llega o no lo recuperas. Todos, estamos en deuda contigo.
NOTA: Toda aquella persona o aquella pareja que considere que pudiera ser la familia que tanto espera Pedro Camejo, por favor llámenos al 0212 577 39 85 ó al Cel.: 0416 706 65 58
(*) Pedro Camejo (1790) : Nombre de uno de nuestros próceres independentistas, quien luchó y entregó su vida en la Batalla de Carabobo (1821) como lancero comandado por el General José Antonio Páez. Mejor conocido por su valentía en combate como el “Negro Primero”. Imagen venerada incluso por la religiosidad popular venezolana.
Las Familias de Casa Hogar Divino Niño
El día viernes 17 de noviembre, nuestro Director General y Norellys Aular, Trabajadora Social del Proyecto “Familia para Todos”, tuvieron oportunidad de compartir con todas las familias que tienen a sus niños en la Casa Hogar Divino Niño, ubicada en el Prado de María en Caracas y la cual hace parte de la Obra de Fundasamaritanos,
Allí se les brindó a todo el grupo de familias, una charla en la que se puso de relieve el rol protagónico e indeclinable que juegan cada una de esas madres (y padres) de los niños y la necesidad de que sea la familia quien dé la pauta y la directriz para la educación de sus hijos, utilizando el apoyo de instituciones asistenciales como Divino Niño, que le permiten a las familias ejercer su rol de familia sin desvincularse y sin poner en riesgo la integridad de sus hijos, garantizándoles educación y un hogar.
Nuestro Director General, invitó a todos los asistentes para que las familias, junto con sus hijos, con las autoridades y el personal técnico de Hogar Divino Niño, construyan un proyecto de vida que les permita visionar juntos los logros a los que aspira cada uno, estrechando los vínculos entre todos.
FUNDANA:
Cuando el corazón tiene razones que la razón no entiende
La experiencia de más de quince años de FUNDANA es para el Sistema Metropolitano de Protección, sencillamente invaluable. Así lo demuestra el exitoso arranque de su Programa Grandes y Chiquiticos mediante el cual se captan y evalúan familias sustitutas temporales para los niños, niñas y adolescentes a quienes se les dicta una medida de colocación familiar.
Se trata de los niños y niñas que tradicionalmente eran condenados a una larga permanencia en la casa-hogar, por cuanto, su difícil o prácticamente imposible reinserción familiar y su condición de no adoptables, sólo les dejaba como única alternativa en su vida, la institucionalización.
Todos los casos que hasta ahora, han encontrado su familia sustituta temporal a través de este programa, constituyen una enorme esperanza para todos los niños, niñas y adolescentes que esperan por que se les restablezca el derecho a SU familia. Se trata de niños mayores de tres años, grupos de hermanitos, niños con necesidades especiales o capacidades diferentes, quienes están cumpliendo su sueño (mejor dicho, disfrutando su derecho) de tener familia.
Es extraordinario ver y constatar cómo los niños y niñas, participan con todas sus expectativas, sus sueños, toda su ansiedad, así como también toda su capacidad de agradar, de buscar cariño, de enamorar a esos también ansiosos, padres y madres postulantes que por primera vez los visitan.
De la misma manera, complace mucho ver cómo las familias, las jóvenes parejas venezolanas, dejar atrás, muchas veces el tortuoso y costoso camino de la fertilidad asistida, para derivar hacia una vía más humana, más real en donde la prioridad, es un niño o niña que ya nació, que tiene la carencia y está dispuesto a dar y recibir amor de familia. Llegar a la opción de la colocación familiar, la cual no está exenta de mucho estrés, es abrir el corazón y anteponer el Interés Superior y la Prioridad Absoluta del niño, antes que el propio deseo de nosotros como adultos en busca de hijos.
Desde nuestro Proyecto “Familia para Todos”, estamos cooperando con 30 Entidades de Atención del Distrito Metropolitano y ya estamos preparando en conjunto algunas de ellas, las primeras y más urgentes postulaciones para el Programa de Colocaciones Familiares Grandes y Chiquiticos. De esta manera, PROADOPCION se apalanca en nuestras amigas de FUNDANA para poder brindar acceso a esta medida de protección a un importante grupo de niños, niñas y adolescentes que se encuentran institucionalizados en esas 30 Entidades de la ciudad capital.
Jornadas de Psicología del Ejército
El Departamento de Psicología del Ejército nos honró muy gentilmente al invitarnos a participar en sus tradicionales jornadas anuales de Psicología (del 21 al 23 de Noviembre en Fuerte Tiuna). Allí no sólo tuvimos la oportunidad de estar presentes en la instalación de las Jornadas y disponer de un stand para compartir con los asistentes y difundir el trabajo de PROADOPCION (mensajes, proyectos, publicaciones) y sensibilizar acerca del Derecho a la Familia en Venezuela, sino que también, gracias a la generosidad de la Coronela que dirige el Departamento, tuvimos oportunidad de intervenir en las Jornadas, para hablarles acerca de la importancia y significado que tienen los profesionales de la psicología en el desarrollo de programas de restablecimiento del derecho a la familia, para con niños y niñas institucionalizado, familias que desean adoptar y familias que adoptan o acogen y deben emprender una vida familiar con la especificidad de su propia historia. Gracias al Departamento de Psicología del Ejército por propiciar este espacio de encuentro y de diálogo enriquecedor en torno a los niños que ameritan protección especial y la familia como derecho fundamental de todo ciudadano y ciudadana.
Zulia: La Adopción como Garantía del Derecho a la Familia
El día jueves 23 de noviembre en las instalaciones de la Universidad Rafael Urdaneta (URU) en la ciudad de Maracaibo, el CEDNA Zulia, su Dirección Ejecutiva y la Oficina Estadal de Adopciones del Estado Zulia, con el apoyo y cooperación de PROADOPCION, realizaron el Foro: “La Adopción como Garantía del Derecho a la Familia” el cual sirvió para compartir con especialistas, autoridades estadales, entidades de atención, y particularmente con familias postulantes para adopción y familias adoptivas de la región. El evento tuvo una amplia cobertura por los medios regionales, lo cual posibilitó que el mensaje de sensibilidad de las familias del corazón llegase a toda la ciudadanía zuliana.
Por nuestra organización participó además como ponente, José Gregorio Fernández (Director General) quien abordó los “Desafíos de la Adopción en Venezuela”,